Iñ Piuke danzan al ritmo del viento porteño
Es ligero, corre con fuerza y pasa rápido
Te deja una sensación de alegría, abre tu mente
Para dejar entrar los Ayün pewmas.
¿Chem Meu encontraremos en este tiempo
Indefinido de desilusiones y soledad?
Será el propósito de ngenechen?
Su vida en este momento es como una Tañi Llampüdken; que le gusta disfrutar de la tranquilidad de los Lewfü que conversan con el gran Lafken, ella siente a Lemü gritarle, hablarle; para que dance en el silencio de su Piuke solitario y mágico, Soñando con que llegue un Weche con Newen alegría y Tranquilidad a su vida.
Pero para que eso ocurra deben pasar muchas cosas y la tañi domo se siente confundida.
Así un día cuando sentada en las rocas, escucha a Lewfü preguntarle a Wenu,
si esta joven amante de todo el cariño de la naturaleza, Tendría a un wentru, que alegrara más aun su vida, la joven pasaba horas junto a él.
Ella le cantana y el se sentía feliz con sus Ayün ül, Se reían juntos y Lafken a veces le molestaban sus risas, porque él quería ser el que sonara fuerte.
Junto a las rocas, hablaban horas, y a pesar de que Chiwai llegaba con su frió, ella soñaba con ser Ko, Relmü o una Wanglen para tener algo en común con su amigo inmortal, que era Lewfü.
Un día junto a la despedida de Antü en el horizonte siente en su Ruku, un palpitar inquietante, sin quitar los ojos de Antü, recuerda las horas que compartía con su amigo, sin tener un compromiso con él.
Ella siente que solo es una Tañi Llampüdken, tan pequeña e insignificante que decide pedirle a Ngenechen que le muestre si eso será verdadero y que como en sus Pewmas más escondidos, será por siempre, Ngenechen quedo Callado.
Comenzaron las lluvias, los vientos eran fuertes y una vez que todo esto desapareció, la joven Domo volvió a salir, estaba atardeciendo y había olvidado lo que había consultado a Ngenechen.
Comenzó a jugar con su Kupan y con sus trenzas, cuando algo en Wenu le llamo la atención, junto a todas las Wanglen estaba Küyen, un fino destello de luz, tan delgado y rojo como la sangre, cubría el cielo, la joven corrió, estaba oscuro y lafken, bramaba fuerte, imponente ante el silencio.
Su Piuke se alegro, parecía eterna esta alegría y quería ver a su amigo, él estaba perdido mirando la oscuridad, en el reflejo del cuerpo de Lewfü, ella miraba a Küyen; Ella quiso dejarlo pensar, hundirse en sus pensamientos y no molestar,asi que camino y subió el cerro a buscar el reflejo de Küyen, pero no la encontró, bajo a buscarla pero no estaba, comenzó a llamarla pero no le respondió,
Küyen! Küyen!..no me dejes sin luz!! No te vallas con mi alegría!!!
Como el Cultrun comienza a tocar; su piuke palpito muy fuerte, se sintió sola, quiso llorar y recordó, aquel día cuando mirando a Antü pregunto a Ngenechen.
Desde entonces, las flores le dan el respirar, y los vientos mueven su raquiduam, sin tener una estabilidad, ella se pregunta:
Será que nuestro amor es solo una pasión como el rojo de Küyen y que se desvanece como el reflejo del arcoiris en el cielo, es mi corazón que no debe juntarse con el tuyo porque se se mojarian mis alas, sin dejar que mi mortalidad alcance a hacerse espacio en sus corrientes?
Ella esperará a que Lewfü, despierte del espasmo en el que está,
Cuando él se enamoró de la noche y su diminuta mortalidad se perdió,
Como el reflejo de Küyen y sus Ayün ül Rumel se congelaran la Vida de Llampüdken.

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